Esta pintura impresionista retrata una apacible escena junto al río con pinceladas suaves y fluidas. Una barca solitaria flota lentamente sobre el agua brillante, donde una mujer con vestido ligero y sombrero de paja se sienta, contemplando el entorno idílico. El frondoso verdor de los árboles enmarca la escena, sus hojas salpicadas por la luz del sol. En la orilla se alza una casa rústica de tonos cálidos y terrosos, que realza la atmósfera de paz. El cielo es de un azul brillante, salpicado de nubes esponjosas que se reflejan suavemente en el agua. El ambiente general es sereno y contemplativo, invitando al espectador a sumergirse en la belleza de la naturaleza.